Depredadores del Zorro

Depredadores del Zorro

Depredadores del Zorro

¿Cuáles son los depredadores naturales de los zorros?

A veces los zorros cazan para comer, a veces ellos son las presas. Las cadenas alimentarias exigen que los organismos que están en la parte superior, los superdepredadores, se aprovechen de aquellos que están en un nivel inferior, éstos cacen a los que están debajo de ellos, y así sucesivamente. Los depredadores son todos los animales que cazan y se alimentan de otros seres vivos, y los zorros han tenido que jugar ambos papeles, el de presa y depredador.

No existen muchos animales que disfruten especialmente la carne de los zorros y que se permitan gastar energía en el intento de captura de estos mamíferos ágiles, pero si pueden, les dan caza. Los depredadores más comunes de los zorros son aves de presa, felinos medianos a grandes e incluso otros cánidos. Por su pequeño tamaño, su frágil cuerpo y su falta de cautela, las crías son las víctimas más frecuentes de sus enemigos, mientras que los adultos tienen menor probabilidad de convertirse en el almuerzo.

Los depredadores más comunes de los zorros son aves de presa, felinos e incluso otros cánidos.

Claro está, no todos los zorros comparten los mismos depredadores. Los zorros árticos de Norteamérica han sido presa de osos grizzly (Ursus arctos horribilis), glotones (Gulo gulo),  búhos nivales (Bubo scandiacus) y aves como los págalos (Stercorarius), los halcones y las águilas. Importante: por lo general, las aves de presa atacan a los zorros pequeños que pueden levantar; las crías que permanecen en sus guaridas tienen más probabilidades de llegar a la adultez.

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Los zorros rojos (Vulpes vulpes), que viven en el norte de América, Europa y Asia, son presa de lobos (Canis lupus), coyotes (Canis latrans), pumas (Puma concolor), águilas, osos, chacales comunes (Canis aureus), linces canadienses (Lynx canadensis) y linces rojos (Lynx rufus). El zorro veloz (Vulpes velox) puede ser presa de coyotes, lobos y quizá tejones (que atacan las crías), águilas reales (Aquila chrysaetos) y linces rojos. El principal depredador del zorro kit (Vulpes macrotis) es el coyote, el cual representa hasta el 75 por ciento de la depredación de esta especie. Pero no es el único enemigo: tejones norteamericanos (Taxidea taxus), linces rojos, águilas reales, perros ferales (Canis lupus familiaris) e incluso zorros rojos están dispuestos a atacarlo.

El coyote representa hasta el 75 por ciento de la depredación del zorro kit.

El zorro fénec (Vulpes zerda) es un feliz poblador de los desiertos de África y Arabia, pero tiene que cuidarse de algunos carnívoros. Poco se sabe de sus depredadores, pero se cree que chacales (Canis), caracales (Caracal caracal), hienas rayadas (Hyaena hyaena) y algunas variedades de búhos reales (Bubo) pueden capturar a los cachorros y jóvenes, pues la especie es la más pequeña de los zorros. Por otra parte, el zorro gris (Urocyon cinereoargenteus) a veces es presa de coyotes,  linces rojos, pumas, búhos americanos (Bubo virginianus) y águilas reales.

Históricamente, los perros domésticos entrenados han supuesto una importante amenaza para los zorros salvajes. Su caza se consideró deporte en muchas partes del mundo, y hasta la actualidad la práctica sobrevive en algunos países. Los seres humanos son, desde hace siglos, los depredadores más importantes de los zorros. Además de cazarlos como “deporte”, los capturan para confeccionar prendas con su hermoso pelaje.

Estrategias de defensa

Los adultos rara vez dejan solas a sus crías, pues se encargan de resguardarlas y protegerlas muy bien de los posibles depredadores que pueden merodear la guarida, incluyendo a los perros. Ante los intrusos que entran en el territorio, los machos reaccionan agresivamente y pueden luchar.

Una ventaja de los zorros grises es su capacidad para escalar los árboles. Usualmente lo hacen para sustraer huevos de los nidos, pero, sin duda, es muy conveniente para escapar de los depredadores terrestres. Otras especies, como el zorro ártico y el fénec, tienen pelajes que se confunden con su entorno, lo que les permite camuflarse y algunas veces pasar desapercibidos.